Convocatoria al Concurso Semanal de Nano Narrativa (Semana 6)| Un Milagro para Juan

 

Imagen cortesía de Pixabay

Juan de los Alpes es un gran hombre, no por su cuerpo corpulento ni por su larga estatura, sino por el corazón noble y humilde con el que la gente de su pueblo lo identificaba. Juan de los Alpes tiene un poco más de los 50 años de edad, tiene tres hijos varones y trabaja en una fábrica de juguetes desde hace 25 años, la mitad de su edad.

A raíz de esa actividad donde fabricaba juguetes, Juan apreció más la época del año dónde los pequeños eran más felices, la época de navidad.

Cuando se le presentaba la oportunidad, Juan preparaba fiestas para los niños y regalaba juguetes reparados, esos que lanzaban a la basura por insignificantes detalles. El lema de Juan era paz, unión y amor para celebrar la navidad, cuando preguntaba a los niños:

— ¿Qué debemos brindar en navidad?

Los niños en coro gritaban:

— ¡Paz, unión y amor!

Era una eterna alegría compartir con los niños en esas fechas especiales. Cualquier cosa, por pequeña que fuese, significaba mucho para Juan y su hermosa familia. Sin embargo, a veces el agotamiento físico y el estrés del día a día, le hacía cambiar los ánimos al humilde hombre y su noble esposa Mariana, trataba de hacérselo ver.

A Juan le costaba asumir ese lado fuerte de su personalidad. Difícilmente internalizaba la rudeza de su carácter cuando algo lo preocupaba o alteraba.

Su genio fue empeorando por el exceso de trabajo y no aceptarlo era lo peor para su familia.

Cansado, agotado y casi sin aliento, Juan salía del trabajo a la casa y en las calles siempre estaban los niños repitiendo la misma frase que él les enseñó.

— ¡Juan! ¿Qué debemos dar en navidad?

¡Paz, unión y amor! Respondía Juan en el mismo momento en que chocaba sus manos con los niños.

La felicidad del momento aliviaba el agotamiento de Juan, pensar que sus juguetes ampliaría la sonrisa de los niños, lo hacía más feliz aún. Pero, el problema continuaba cuando Juan llegaba a casa. Allí volvía a estallar y a recordar el cansancio a pesar de que su familia era el tesoro más preciado.

Un día, su jefe le manifestó sobre un nuevo pedido de juguetes. Ahora Juan no duplicaría las horas laborales sino que las triplicaría, eso comenzó a complicarle el pensamiento.

Al llegar a su comunidad, los niños como siempre le preguntaron:

— ¡Juan! ¿Qué debemos dar en navidad?

Pero Juan no respondió y su cara era de total enojo.

Los niños como siempre habilidosos ya sabían de la preocupación de Juan y junto a su familia decidieron intervenir. Mariana, sus hijos y los niños de la comunidad, brindaron ayuda a Juan para sacar el pedido de juguetes. Al terminar con el trabajo se fueron juntos a celebrar la noche buena y un milagro fue revelado, Juan reconoció que sus acciones contradijeron sus palabras paz, unión y amor debemos brindar en navidad.

El amor debe prevalecer hoy, por siempre y para siempre.

¡Feliz Navidad!

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