Controla y Consigue la Paz | Hablan Venus y Martes

 

Imagen cortesía de Pixabay


Partiendo de una pequeña frase, conseguí una tela de araña que se convirtió en un dilema moral, en un arma de doble filo y hasta en un trabalenguas.

«Para conseguir la paz, debemos dejar de controlar»

¿Cuénteme que piensa usted de la frase?
El ejercicio nos llevó a mi esposo y a mí a confrontar algunas ideas. Mi primera pregunta fue, ¿en cuál contexto aplica esa frase? y, ¿en qué plano podemos ubicarlo?

Para ilustrar y darle significado al contenido, ambos nos ubicamos en nuestros propios roles. Él mantuvo su postura como hombre y yo obviamente mantuve mi perspectiva de mujer.

¡Martes y Venus al ataque!
Yo, @belkisa758, para conseguir la paz debería dejar de controlar el orden, por ejemplo.

Soy por naturaleza una persona hasta visualmente organizada, pero me cuesta asumir que soy una controladora.

Con esta primera reacción observé que el control perturbador de mi paz puede llevarme a un serio nivel de estrés. Pero, ¿es posible acostumbrarse al desorden? Es decir, para conseguir mi paz, debo llegar a casa, conseguirme de frente con el desorden y, ¿actuar como si nada pasara?, ¿será éste un verdadero ejemplo para significar el enunciado?

¿Cómo actúa el control frente al inesperado desorden?
Frente a este preciso momento es cuando comienza mi euforia, mi molestia, mi rabia y es aquí donde me declaro controladora. Comienzo a dar órdenes y a exigir que se retome la idea de mantener todo en su santo lugar.

Mi esposo, atento a mi punto de vista, refiere un segundo ejercicio. Para él, la frase alude a la interioridad. Dejar de controlar es aprender a manejar emociones. Sobre la explicación que expuse alega lo siguiente:

No es un tema de costumbre o acostumbrarse… Te molesta el desorden. Si llegas a casa y consigues trapos sobre los muebles, lo primero que aflora es la «rabia», en ese momento pasas rápidamente de un estado de ánimo a otro. pasas de la calma (momento de llegada a casa) a la ira. Si mantienes la serenidad luego de ese primer choque, identificarás la emoción que te invade en ese momento y haciendo consciencia de tu estado, puedes volver a transferir esa emoción << la ira>> y así evitar «controlar» dándole ordenes a quien haya dejado ropa en el mueble. En este sentido, lo propio será, reconocer el enojo, respirar profundo y transferir la emoción para retornar a la calma y lo más importante , conseguir tu propia paz interior.

¡No me jodas! ¿Retornar la calma? Fue mi reacción formular la pregunta porque esa respuesta me llevó al mismo dilema. Un pensamiento de Venus que se respeta no acepta teorías de Martes.
Retomo la calma… ¿Dejo la ropa allí?, ¿paso de largo y me quedo callada?, ¿cuánto tiempo debería dejar pasar para que alguno recoja la ropa?

¿Acaso con estos pensamientos, no sigo perturbada, tratando siempre de controlar?

Es cierto, considero importante aprender a transferir emociones. La reacción-acción nunca será la misma si ésta depende de un estado emocional. Sin embargo, sigo pensando que sería acostumbrarme al desorden para dejar de controlarlo y de esta manera, conseguir la paz.

¿A quién entiende usted a mí o a mi esposo?

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