Deseo Saludable, Viaje a la Montaña

El objetivo fue esa fabulosa montaña pintada de diferentes verdes. Se veía lejana desde el punto inicial, posiblemente difícil de alcanzar. Cualquier idea de lo que hubiese en el ella se quedaba pequeña.

Animales salvajes, insectos, riachuelos, sol, brisa, lluvia, pantanos, campesinos ¿Qué habrá oculto en la montaña?

La primera parte del camino no mostraba buen rostro, el día estaba claro y el cielo despejado anunciando un generoso clima. 7:00 de la mañana, momento de emprender el viaje y todas las mujeres del grupo llenas de expectativas.

el camino se envistió de diferentes formas, a veces empedrado, otras veces pavimentado, desgastado y en algunas partes llenos de lodo.

El sentido de la vista se activó al 100%, los oídos también necesitaron alistarse, en la medida en que más nos adentrábamos en el camino, el silencio se convertía en sonido de aves, pájaros, insectos y vientos.

Los latidos del corazón los escuchaba perfectamente. Se unió al silencio de la caminata.

En un grupo ocho mujeres, era siempre la última sin embargo, no me preocupaba, iba tranquila y con la firme idea de llegar hasta donde mi cuerpo aguantara. No desesperé y seguí contemplando el camino y sus alrededores.

Atravesamos algunos caseríos, la gente se trasladaba en motos, cordialmente nos daban los buenos días y no animaban diciendo: «si van a la montaña, vayan poco a poco.» Esas palabras me hacían pensar que el trayecto era largo.

Algo curioso, no vi nunca un perro o un gato, me pareció extraño. Por lo general, este tipo de animal siempre sirve de compañía en los hogares.

Las viviendas en la zona poseen suficientes terrenos para sembrar. Las casas en su mayoría se encuentran cercadas con troncos y alambres de púa. Se encuentran rodeadas de árboles frutales y hermosas flores de variados colores.

Hubiese sido raro no ver flores amarillas, ellas abundan por doquier y son atractivas para los animales. El lugar donde se encuentra esta planta se halla cubierto de pétalos. Las ramas son altas y difíciles de alcanzar, solo pude capturar una foto para no olvidar que formó parte en mi historia de camino.

Caminos anchos y estrechos fue otra de las características de aquel espacio. En tiempos de lluvia ha de ser preocupante transitar por allí.

Vimos árboles caídos haciendo las veces de un puente improvisado. Aún así la tierra parece firme.

Una toma del camino que más hermoso parecía, lo que veía a mi alrededor era vegetación, escuchaba el cantar de algunas aves, el soplido del viento y seguía allí el latido de mi corazón.

Subir y subir acelerando el paso para no quedarme del todo resagada me hacía sudar a chorros. Las batatas prensadas anunciaban agotamiento pero no me detuve, seguí como si nada pasaba. A lo lejos escuchaba la voz de mi hija quien gritaba: «¿¡Mamá todo bien!? y yo, muerta de risa respondía: ¡¡¡siiiiiiii!!

En algún momento me gritaban las amigas, ¡¡sigue siempre por tu derecha!! ja,ja,ja y yo como muchachita con juguete nuevo contemplando y tomando fotos.

Esta hermosa vivienda me frenó en seco, no podía creer lo que veía, un rancho en medio de un fabuloso bosque, en medio de esa montaña. Lamenté la poca nitidez de la fotografía a pesar de haber hecho varias tomas. La luz de la mañana no me permitió hacerlo mejor o mis habilidades me limitaron.

Luego de ver una casa en medio de una montaña, no esperas ver otro tipo de arquitectura diferente a ella pero no fue así. El camino iba mostrando diversos ambientes.

Dicen que hay varias vías que llevan a la montaña pero no todos dan accesos. Ya son propiedades privadas y las cercas marcan los territorios.

Desde viviendas construidas con zinc, latones y bahareque hasta construcciones en bloques adornaban el lugar.

Les cuento que la tecnología tampoco es ajena en aquel lugar. La señal del móvil era buena y hasta antenas de televisión por cable logramos ver.

Nada de lo que podía observar dejaba de sorprenderme, quería entrar a esas casitas rodeadas de jardines y ver las estructuras internas. El silencio seguía predominando, la curiosidad seguí invadiendo mi parte interior.

Hacía lectura del contexto y luego de ver cada característica de las viviendas mi mente inquieta seguía preguntando, ¿por qué no hay perros ni gatos en este lugar? ¿Por qué no hay niños? ¿Por qué no hay personas asomadas en las ventanas de las casas? ¿Era muy temprano o por lo general el ambiente es así?

Solo logramos ver algunos hombres cuando bajaban en motos pero, ¿saben que? no vimos mujeres.

Luego de una hora y media de camino, literalmente con la lengua fuera, chorreada de sudor y con las batatas y piernas encalambradas al fin llegamos al lugar de destino, una extraordinaria vista simplificó el agotamiento. Respirar aire puro es simplemente lo máximo, vivir la experiencia, no tiene precio.

Nos queda pendiente seguir esa camino mostrado en la estas últimas fotos. Otro largo caminar nos esperaba, bajar esa montaña se mostraba como un nuevo reto.

Agradezco a quienes me acompañaron en este recorrido, espero no haberlos cansado en este largo camino.

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